Vivir como reina y gastar como plebeya

Seguros y reconstrucción

Tras el sismo del martes 19 de septiembre hemos vivido una solidaridad de los mexicanos hace mucho no vista.
Seguiremos ayudando… pero hay que pensar también en la reconstrucción y las opciones que existen. Una, la más obvia, son los seguros de hogar otra, los fondos financieros del gobierno. No hay que olvidar que no solo es el del 19, también el del 7 de septiembre.

El de 8.2 del 7 de septiembre pasado, ocasionó daños en más de 110 mil inmuebles en la zona del Istmo. El del martes de la semana pasada, según datos preliminares de Protección Civil, afectó alrededor de 3 mil 900 inmuebles solo en la Ciudad de México. En Puebla, insisto que estos datos son preliminares y que pueden cambiar según la fuente y el momento de la consulta, pero parece que son casi 10 mil. En Morelos son alrededor de 20 mil y en Oaxaca, juntando los dos sismos, alrededor de 60 mil. El inventario se está realizando por zona poco a poco, como han informado las autoridades.

La cosa es que menos de 10 viviendas de cada 100 en México tienen un seguro contra sismos u otros desastres naturales como huracanes. El porcentaje exacto es de 8.6% de las viviendas tienen una póliza, según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, conocida como la AMIS. Por su parte, 25% cuenta con esta protección a través un crédito hipotecario; es decir, que hay una cobertura por el monto que no se ha pagado y que protege al banco, a menos de que el cliente haya contratado pólizas adicionales. Por otro lado, alrededor del 5% de las microempresas, cerca del 15% de las empresas pequeñas y casi la mitad de las medianas y grandes poseen un seguro que les ayude a recuperar, de manera más rápida, las pérdidas económicas que pudiera generar un desastre natural en su patrimonio.

Hay que pensar que algunas familias perdieron su casa y su negocio, perdieron su patrimonio y la forma de generar más.
Este es un primer problema financiero que se enfrentará tras los dos temblores de septiembre. Y no es menor.

Pero también hay que pensar que además de la pérdida financiera puede haber una perdida en valor de la propiedad y hasta el terreno. Se ha calculado ya un probable ajuste en los precios de los inmuebles en las zonas más dañadas. Esto sucede, en parte, por las pérdidas de los bienes inmuebles o sus daños según sea el caso, pero también porque muchas personas deciden salir de esas colonias y no vivir más ahí, por lo que habrá más oferta y por lo tanto, pueden caer los precios. Según cálculos, en los siguientes tres meses puede haber ajustes a la baja de alrededor de 25%.

Finalmente, hay dos fondos para la parte de reconstrucción. Por un lado está el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) que actualmente tiene 9,000 millones de pesos y que se complementa con el monto que estableció el Banco Mundial en de 360 millones de dólares, que son unos 6,000 millones de pesos. Este es un bono catastrófico que se emitió en agosto. Las reglas de cómo se designará este dinero saldrán en los siguientes días. Pero se espera que en una primera etapa esto ayudará a responder a las necesidades básicas de los damnificados y luego para la reconstrucción.

No será fácil, debemos seguir apoyando y aportando. Pero sobre todo buscando la información que nos permita tomas las decisiones correctas.

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